Francia vive su día de cólera : la alianza del oportunismo

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“¡François, nos vas a oir! Estamos hartos”.

Banderas, azules, blancas y rojas. Gritos que llamaban a la dimisión de François Hollande. A pesar de una lluvia persistente, el inicio de la manifestación le Jour de Colère (el Día de cólera) reunió a miles de franceses en la plaza de la Bastille, en París, el domingo 26 de enero, que querían mostrar su descontento con la política del gobierno francés socialista.

La llamada a unirse contra un gobierno tachado de “impostor” que “sube los impuestos, permite el matrimonio gay y que se pliega al sionismo”, entre otras cosas, se ha organizado a través de las redes sociales desde octubre 2013.

La página creada para le Jour de Colère cuenta con 18.288 fans. Unas seis otras páginas de eventos con ese mismo nombre se han creado y una de ellas contaba con unos 25.000 participantes antes de la manifestación. Según la policía francesa, unas 17.000 personas desfilaron en París este domingo.

Una cifra que no ha gustado a los organizadores y seguidores del movimiento puesto que afirman haber sido unas 120.000 personas.

¿Quién desfiló en las calles parisinas?

En la celebre plaza de la Bastille diferentes grupos, y hasta a veces de lados políticos muy diferentes, se han frecuentado durante el recorrido, de unos 6 km, que pasó por Port-Royal et Montparnasse antes de acabar en la plaza des Invalides.

Jóvenes y menos jóvenes, todos marcharon detrás de los lemas “El gobierno se burla de nosotros”. El celebre himno francés, la Marsellesa, fue el que más se escuchó durante el recorrido que duró unas tres horas.

La marcha reunía temáticas como Fiscalidad, Educación u juventud, Familias, Identidad nacional, Paro-desempleo, Respeto de las religiones, Libertad de empresa, Libertades fundamentales.

Así que, caminando en la plaza, se podía escuchar gritar a los militantes del grupo Réseau –Identités (Red identidad) : “Identidad francesa, patriotismo”, “Salir de Europa” o “Europa me mató”. La “Primavera francesa” también estaba presente así como la Manif pour Tous, en contra del matrimonio gay con sus banderas “Todos hijos de heteros”. Las banderas de los monárquicos franceses (amarillas y rojas) se mezclaban con las pancartas “Franceses y católicos para siempre”.

Agricultores, artesanos y autónomos también levantaban su bandera contra la política económica de Hollande y la subida reciente de los impuestos.

Los periodistas fueron varias veces tachados y fichados : “Periodistas colaboracionistas”, “Los medios de comunicación nos mienten”, “Traidores”.“Si ustedes quieren escribir mierda es su problema. En Bélgica, si que hay verdaderos periodistas. Tendrían que tomar ejemplo”, decía una de las manifestantes acercándose a periodistas y reporteros camarógrafos.

Como era de prever los fans del humorista Dieudonné estuvieron presentes. En cabeza y a final de la marcha : el símbolo tan controvertido estas últimas semanas, la quenelle era repetido por algunos cuando se asomaba una cámara de foto o de vídeo.

La polémica de este símbolo, difundida masivamente en los medios de comunicación franceses, ha hecho que los franceses se dividan y que las confusiones entre antisemitas y antisionistas se mezclen y tengan como respuesta un discurso político represivo.

Manuel Valls, ministro del Interior, ordenó la prohibición del espectáculo del humorista. Un humorista que no duda en hacer reír a los franceses con temas como el genocidio durante la Segunda Guerra mundial.

Pero esta polémica fue para el humorista la manera de obtener la visibilidad necesaria para su espectáculo. Una trampa en la que los políticos y medios de comunicación franceses cayeron cuando, a diferencia, la violencia social producida por los despedidos masivos de empresas como Alcatel-Lucent, Goodyear, Virgin, la Redoute, EADS, no tuvieron la misma visibilidad en su momento. A finales de diciembre 2013, Francia contaba con 5 174,3 millones de parados.

Elecciones municipales y el Frente Nacional

Sin duda ese domingo, la ira y el descontento de muchos franceses se sintió en las calles. Una especie de exutorio para todos los que se sienten frustrados.

Desempleo, cargas fiscales o porque se permiten a dos personas del mismo sexo que se aman unirse bajo la institución del matrimonio. Las razones son diversas. Pero el oportunismo de muchos grupos (políticos o sociales) es más que presente y hace que este clima de tensión sociales y políticas aumente.

Esta especie de alianza de grupos políticos y sociales llega a menos de dos meses de la primera vuelta de las elecciones municipales el 23 de marzo, cuando los pronósticos electorales se dividen entre si Marine Le Pen, de la extrema derecha, logrará o no instalarse en las ciudades y los pueblos de Francia.

Pero la participación de los franceses en los comicios podría ser menos de lo previsto. Según un sondeo Ifop/JDD, publicado el 5 de enero pasado, “35% de los franceses podrían abstenerse”.

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