¿Cómo ganar votos con el halal?

Faltan pocas semanas antes del lanzamiento oficial de la campaña de las elecciones presidenciales en Francia, el próximo 9 de abril. Analizar, observar y criticar los programas de los candidatos deberían ser la azaña de todos los medios de comunicación franceses. Sin embargo como ya lo explicaba en otro post, no está siendo el caso.

Marine Le Pen, líder del partido de extrema derecha, Le Front National, y actualmente en tercera posición en los sondeos, aseguraba hace un par de semanas que en toda la región parisina de l’Île-de-France los franceses están consumiendo carne halal (una carne cortada según los preceptos del Corán, pero también según preceptos judíos y también según preceptos no religiosos).

Escandalizada por esta situación, la líder del Front National no dudó en utilizar una vez más el término halal, utilizado por la comunidad musulmana francesa para referirse, según ella, a una situación sin precedentes en Francia.

Para comprender lo que es el halal hay que comprender qué es la dhabihah que no es más que la forma de matar al animal para optimizar el higiene en el momento del sacrificio.

Pero en vez de matizar las palabras de la señora Le Pen, los medios de comunicación cayeron en la trampa del discurso político haciendo que la polémica se convierta en un tema más de la campaña presidencial.

El problema es que tal y como la señora Le Pen nos presentaba y argumentaba el caso, parece que los franceses se están contaminando con este tipo de carne.

Una vez más la religión, y en este caso la religión musulmana, está en el centro de una polémica y de una campaña electoral. El discurso que se está dando sobre la carne halal demuestra como se utiliza la religión par demonizar a una comunidad cuando el verdadero demonio es el paro, las prestaciones sociales, el poder adquisitivo y no el choque de civilizaciones como nos lo quieren hacer creer la señora Le Pen y también, como lo ha hecho en los últimos años, el señor Sarkozy.

El miedo al otro es lo que se está generando en Francia con los partidos derechistas de Nicolas Sarkozy y de Marine Le Pen. El presidente saliente no duda en seguir en esta polémica afirmando el 6 de marzo pasado que “la mayor preocupación de los franceses es, esto, de la carne halal” y recientemente el 11 de marzo que “la inmigración es un problema”.

Poniendo en cuestión el espacio de Shengen y volviendo a afirmar que se debe controlar aún más la inmigración, el presidente saliente no propone nada a la crisis y se sigue empapando de un discurso de la extrema derecha.

El presidente Sarkozy utiliza estos temas para ganar votos, cuando las principales preocupaciones de los franceses que se levantan por la mañana para trabajar son la economía y su sueldo.

La ofensa que están sufriendo una vez más las comunidades musulmanas y judías en Francia es una vergüenza y un ataque a la defensa de las libertades y de los derechos humanos que tanto estamos orgullosos, los franceses, de reinvindicar.

Este ruido generado por los medios, puede hacer que las comunidades se retracten sobre sí mismas para protegerse y al mismo radicalizar la visión de estas religiones por parte de los no musulmanes y los no judíos.

El discurso de estos políticos nos hace pensar en la típica frase de “la religión está en el origen del conflicto”, cuando el conflicto no es ese, sino la incapacidad de la clase política en proponer y aplicar soluciones a la crisis económica que afecta Francia.

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