Marine, ¿por qué no te callas?

En plena campaña electoral presidencial francesa los grandes medios de comunicación no dudan en analizar los mínimos gestos y discursos de nuestros candidatos.

Analizar al personaje está bien, pero estaría mejor analizar el programa electoral de cada uno, porque de momento lo que están realizando los medios franceses son unos meros resúmenes que hasta un alumno de instituto podría hacer.

Por una parte tenemos al señor Nicolas, derechista, amigo blin-bling y de las finanzas, presidente saliente, una crisis por detrás pero con un país que sigue en pie.

Por otro lado tenemos al señor François, socialista, ex-secretario del partido en los últimos años, presidente de la región de Corèze con uno de los mayores déficits de Francia.

Ahora, también tenemos a Marine, hija de Le Pen, fundador de la extrema derecha francesa, convencida de la salida del euro y de Europa.

También otro François, de centro-derecha, que se presenta por tercera vez a las presidenciales galas sin tenerle miedo al “no hay dos sin tres”. El candidato del MODEM, aún tiene sus posibilidades frente a un Sarkozy poco convincente para la población y un Hollande que se mantiene en los sondeos.

Por último Eva, ecologista-verde, gran abogada que trabajó en el caso de la multinacional ELF, se presenta como una alternativa a todos los partidos que siguen el mismo sistema en el que nos encontramos: globalizado, liberal y de los mercados financieros.

Bien ya tenemos a nuestro mundillo.

Marine Le Pen aseguraba hace un par de semanas que en toda la región parisina de l’Île-de-France los franceses comen solo carne halal (el animal no está mareado ni aturdido, sino que se le mata directamente). Es decir que en todos los supermercados los consumidores franceses comerían carne halal.

Esa frase o palabra de Marine Le Pen, no fue inocente. Al contrario. Halal, según los preceptos del Corán, es la forma en la que la carne debe comerse. Una oportunidad para la señora Le Pen de atacar a una religión que forma parte de la comunidad francesa.

Las declaraciones de la candidata pueden o no gustar. Pero lo que hicieron los medios de comunicación a lo largo de estas afirmaciones no fue más que seguirla en su juego y caer en la trampa, una vez más, del discurso político.

Por lo tanto, en vez de concentrarse en su programa electoral y en el de todos los candidatos, muchos de los grandes medios de comunicación  franceses, los que son los más vistos por la población, participan a que las polémicas, las anécdotas e historietas entre políticos se conviertan en el debate electoral cuando en realidad deberían centrarse en la precariedad de los jóvenes, la educación, la falta de servicios para los jubilados y de la constante pérdida de industrias.

Esta podría ser la respuesta a ¿por qué no te callas, Marine? o a ¿por qué no se debaten más en profundidad los programas electorales de todos los candidatos? : porque una vez más, desafortunadamente, para algunos medios, interesa más la polémica, la euforia de las palabras y la excitación del pueblo traducidas en grandes audiencias antes que el análisis en profundidad y la razón. La razón debería dominar un voto electoral, porque la Historia nos ha enseñado a lo que puede llevarnos un voto impulsivo, pasional y convencido de los extremos.

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