El reportero: un detective creativo y entusiasta

Motivación, entusiasmo, angustia, investigación, sangre fría, empatía y leer mucho. Con estas palabras, Juan Antonio Tirado, periodista del programa Informe Semanal, de Televisión Española, plasmaba la esencia del reporterismo, este pasado martes 18 de octubre, a los futuros periodistas, comunicadores, y actualmente estudiantes del último año de periodismo de la Universidad Carlos III.

Una oportunidad para estos estudiantes, que no tienen aún muy claro el futuro de su profesión y de su vida profesional, de charlar con un profesional. Pero como lo explicó el reportero la situación siempre ha sido así. “En los años 1979, cuándo empecé a estudiar, España tenía un paro enorme. Nuestros profesores nos decían que el 80% de los que estudiaban periodismo se quedarían fuera de la profesión. Pues yo me consideraba en los 20% restantes. Hay que tener la seguridad de que vamos a lograrlo”.  El profesional, también profesor, en su momento, de redacción periodística en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense añadió un matiz a la situación de los estudiantes de periodismo. “Hoy en día se trata de una carrera de moda. Mucha gente está estudiando periodismo y eso hace también que no todos encuentren trabajo.”

El reportero lleva 13 años trabajando en el programa de la cadena pública, en el que dice vivir una experiencia enriquecedora. “Hay que saber si queremos leer un texto y ser famosos en televisión o si queremos conocer personas, contar sus historias o ir al otro lado del mundo. Esto, a mi parecer es lo más enriquecedor que puede vivir un periodista”. Contestando a una pregunta de una alumna, el periodista reconoció también que el oficio no siempre es fácil. “Cuando te llaman para irte, de un día para el otro, a miles de kilómetros, es cuando empiezas a preguntarte cómo vas hacer. Y hay veces que te angustias porque no sabes si te va a salir bien.”

Paula, una estudiante, le preguntó sobre cómo se debería enseñar el periodismo y el reportaje en la universidad. Juan Antonio insistió en el hecho que la base, ante todo, es el entusiasmo que uno lleva dentro. “Ese va ser el motor. Nuestra motivación va ser lo más importante no solo en la carrera sino en nuestro trabajo. Además, debéis leer mucho”.

En la charla entre el reportero y los estudiantes no faltaron anécdotas sobre las rutinas de trabajo o sobre las nuevas tecnologías. “En el 2001, yo no tenía móvil aún. Una tarde me encontraba en el Calderón y escuche por el megáfono que me llaman. Pensé que algo terrible había pasado. Al final, me informaron que debía regresar a la redacción para hacer un reportaje sobre el poeta José Hierro que acababa de fallecer. Entonces hicimos, con un compañero realizador, un reportaje de cinco minutos, en menos de tres horas. Creo que es el reportaje que me ha tocado hacer lo más rápido. Además, ese día decidí comprarme un móvil para que nunca más volviese a ocurrir lo del megáfono”, terminaba de contar Juan Antonio, con una sonrisa.

Tampoco faltó unos apuntes teóricos sobre el reportaje y otros más técnicos en la manera en la que se trabaja en la redacción de Informe Semanal. Papel, lápiz y grabadora, los estudiantes estaban listos para recoger el testimonio del periodista. Este les explicó la diferencia entre un reportaje, un informe y un documental. Además insistió en el hecho en el que la historia que uno cuenta es lo fundamental. Se trata ante todo de que el video-reportaje plasme una historia con los personajes, la música, las imágenes y el guión. “Hacer un reportaje es un poco hacer de detective. Investigas, hablas con varias personas como los corbatas (en lenguaje periodístico los expertos), los protagonistas, acudes a los lugares de los hechos. Los datos son importantes, pero lo que va determinar si el reportaje es bueno, son las entrevistas. La conversación con las personas que viven las situaciones es fundamental.”

Durante el encuentro entre el reportero y los aspirantes a serlo un día próximo, se emitieron también dos reportajes de Informe Semanal: uno sobre Alzheimer y las familias que viven con la enfermedad y otro sobre la precariedad de los treintañeros mil-euristas. Al acabar el reportaje sobre la enfermedad, el silencio se había instalado en el aula: algunos dejaban caer una lágrima, otros se quedaban sin palabras. “Os ha emocionado el reportaje, por lo que veo”, decía Juan Antonio. El periodista explicaba así a los alumnos de Universidad Carlos III que durante un reportaje es importante mantener la calma, controlar sus sentimientos como profesional pero que como toda persona humana se siente empatía por las personas. Añadía que los temas de actualidad y los temas que nos pueden directamente, o indirectamente, tocar e incluir son básicos pero sobre todo que uno debe ser original y creativo en el enfoque.  “Si Informe Semanal se mantiene como programa, además de costar mucho dinero y mucho más que otros programas de tertulias sobre el corazón, es porque ha sabido mantener su creatividad y su calidad en el reportaje. Por eso en otros programas en los que el periodista sale a la calle con su cámara, como por ejemplo Callejeros, no me parece que sea el mismo tipo de periodismo. Hay que saber hacer la diferencia entre la sensibilidad y el sensacionalismo”.

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