Democracia real ya para Latinoamérica

Es increíble lo que, en esta última semana, ha estado ocuriendo en Madrid y en el resto del mundo. La voluntad de la gente para unirse y hacer escuchar su voz frente a un sistema político y económico anticuados e injustos demuestra una vez más el poder de la democracia.

Madrid ha iniciado la búsqueda del cambio. Y el resto del mundo la está siguiendo. La iniciativa de los españoles debería llegar más alla de los mares y por qué no más alla del Atlántico.

¿Por qué Latinoamérica no se ha depertado aún? ¿Es que acaso ya lo hicimos en el pasado? ¿De eso hace cuánto? Si no recordamos los momentos en los que nos hemos levantado contra un sistema, que oprimía nuestros derechos, o no somos capaces de recordarlos, es que quizás sea el momento de volver a salir pacíficamente a la calle para recordar que todos tenemos derechos.

No nos faltan razones para indignarnos y pedir lo mismo que están pidiendo los españoles: transparencia democrática, fin de una economía injusta y trabajo. ¿Cuántas veces los pueblos latinoamericanos se han visto traicionados por políticos?

No hay solución. Para encontrarla hay que reflexionar entre varios y para reflexionar entre varios hay que unirse. La unión hará la fuerza de nuestro futuro y del futuro de nuestros hijos.

Pueblos andinos, pueblos costeños, pueblos de la selva, pueblos caribeños levanten esa voz tan poderosa que os permitió algún día obtener vuestra independencia. Hoy se trata de la independencia de nuestras vidas frente a un sistema que no nos está trayendo únicamente beneficios y crecimiento. Nos está trayendo desigualdades, migraciones y por supuesto corruptos.

La corrupción infecta nuestros políticos. Pero ¿qué sistema político no está infectado por ella? Francia, España, Estados Unidos, en cada uno de ellos, y otros muchos más, ya estallaron los escándalos.

No nos rindamos frente a esa gangrena que se expande tan rápido como fluye el dinero. Pero la culpa no es solo de ellos, sino también nuestra. Por nuestros comporatamientos y actitudes. Por dejar que pasen estas cosas.

¿Dónde está la indignación del pueblo peruano frente a los resultados de la primera vuelta electoral a la presidencia? ¿No recordaremos las decenas de miles de peruanos que murieron durante los 80’s y 90’s? Y en Venezuela ¿se acordarán algún día de que pudo ser un gran país democrático sin tener que aguantar a un solo hombre? Los argentinos, aunque muy doloroso que sea también, ¿se acordarán de la quiebra de sus bancos? Esa quiebra que les costó casi sus vidas.

No se trata de apoyar un partido u otro. Se trata de pedir y de querer un cambio para ver a personas competentes en las que podamos entregar nuestra confianza.

Pueblos andinos, pueblos costeños, pueblos caribeños, pueblos de la selva levanten esa voz tan poderosa que os permitió algún día obtener vuestra independencia. La democracia debe ser respetada, como lo soñaron algún día, nuestros pensadores, nuestros libertadores.

¡Indignemonos!

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