¿Qué futuro político tiene Perú?

 

  • El objetivo de este análisis es comprender los resultados de las elecciones peruanas celebradas el día 10 de abril 2011.
  • Pretendemos entrever qué puede pasar el 5 de junio y los problemas con los que se puede encontrar Perú en los próximos cinco años según el presidente que salga elegido en la segunda vuelta

La transformación del Perú pudo empezar solo después del gobierno de Alberto Fujimori. Su mandato se caracterizó por la lucha contra del grupo terrorista maoísta, Sendero Luminoso.

Al llegar al poder en 1990, Fujimori no tardó dos años en hacer un autogolpe y acabar con las libertades democráticas para supuestamente combatir el terrorismo.

Se sucedieron diez años de sufrimiento en el que los peruanos estuvieron constantemente amenazados, tambaleándose entre terroristas y entre comandos del Ejército.

El escándalo de corrupción que implicó a Fujimori y a su asesor Vladimiro Montesinos acabó con el régimen autoritario.

Empecemos por hacer  balance del gobierno de Alan García y de diez años de crecimiento.

En los últimos cinco años se ha calculado un crecimiento del 7% anual en Perú, una cifra realmente impresionante que en realidad se mantiene desde hace casi una década.

Una economía abierta, el más o menos respeto de los derechos humanos y la democracia han permitido que, por fin, el país salga de casi 25 años de problemas políticos y económicos.

Alan García, de nuevo presidente desde el 2006, siguió el modelo de su predecesor, Alejandro Toledo.

Su mandato reflejó un claro descenso de la pobreza del 48,6% al 34,3% entre 2004 y 2009, una estabilidad económica con un mercado abierto, acuerdos con Estados Unidos, otros países latinoamericanos o Europa.

Sin embargo:

  • Las diferencias regionales siguen siendo demasiado importantes.
  • Sigue habiendo más de 10 millones de pobres en Perú.
  • Solo el 35% de los jóvenes peruanos tiene trabajo en Perú.
  • El agua potable sigue siendo un recurso que no llega a esa gran mayoría.
  • La desnutrición infantil es un problema muy importante.
  • El país latinoamericano sufre como gran parte de sus vecinos de una gangrena que no para de infectar al sistema político y sus políticos: la corrupción.

Aunque la estabilidad económica y política del Perú hayan sido constantes en estos últimos años, la riqueza no se repartió de manera igualitaria y faltaron reformas socio-económicas para que se erradique la pobreza.

Esto podría explicar los resultados del 10 de abril.

La cuestión es saber si el próximo candidato elegido presidente de la República sabrá conciliar a todos los peruanos para que el país siga con un buen crecimiento generalizado y que se refleje en la calidad de vida.

Ese gran mestizaje que forma Perú (el 50% de la población peruana es mestiza según el censo realizado por el INEI en 2007) se refleja claramente en los diferentes orígenes de los principales candidatos a las elecciones del 10 de abril de 2011.

Sin embargo la campaña electoral fue considerada por los intelectuales peruanos como “una payasada”, como lo explicó Mario Vargas Llosa unos días antes de los comicios.

El 10 de abril, día de los resultados electorales, Ollanta Humala (con 31,233%) y Keiko Fujimori (23,207%) fueron los ganadores que participarán a la segunda vuelta del 5 de junio.

Contra toda expectativa, Alejandro Toledo (15,12%), favorito durante toda las últimas semanas de la campaña electoral, se quedó en cuarta posición.

El balance de su mandato “regular” pero con una economía estable apuntaba que podría ser el rival de Ollanta Humala en la segunda vuelta.

Keiko Fujimori es la candidata del partido Fuerza 2011, derechista.

En su programa se propone reimplantar la pena de muerte, incluir una fuerte inversión en la educación y luchar contra la desnutrición infantil.

La congresista derechista e hija del ex presidente Alberto Fujimori lleva casi veinte años preparándose. Su programa ha atraído sin duda a los más conservadores pero también a las zonas más olvidadas del país.

Ollanta Humala, candidato nacionalista de la Alianza Gana Perú, fue un comandante que participó en lucha contra el terrorismo maoísta. Es de clase media provinciana e hijo de universitarios. Es ideólogo del etnocacerismo, una tendencia militarista que integra el pasado incaico, el nacionalismo étnico.

Su lema es combatir la corrupción y repartir las ganancias entre empresas y estado de forma más igualitaria. También ha propuesto subir los sueldos mínimos.

Ollanta Humala ha suavizado su discurso desde el 2006 adoptando un discurso pro Lula da Silva y agrupando la izquierda. Dice haberse alejado de Hugo Chávez.

Sin embargo mucha gente se ha olvidado de algunos propósitos que tuvo en la campaña presidencial de 2006. En 2009 declaró que Abimael Guzmán, jefe de Sendero Luminoso, no era más que un preso político comparándolo con Robin Hood.

Según el analista Luis Benavente, del grupo de opinión de la Universidad Católica de Lima, dos populistas se van a enfrentar: uno más izquierdista y otra más de derechas.

En los dos casos, los candidatos a la segunda vuelta han logrado obtener los votos de las regiones más pobres o de los pueblos más alejados.

El hecho es que Ollanta Humala es bastante apreciado en esas regiones por su labor durante la lucha contra el terrorismo y por haberse rebelado contra la acción militar del gobierno en el año 2000.

Los analistas hablan de una falta de fuerza de los partidos políticos y muchos también de la inestabilidad de los mercados por lo menos hasta la segunda vuelta el 5 de junio.

El día 11 de abril la bolsa peruana cayó un 3,1% y esta situación está generando bastantes dudas a los inversores para los próximos meses.

Se teme que si Keiko Fujimori es elegida presidente ayudará a liberar a su padre o que si sale Ollanta Humala el Sendero Luminoso reaparezca. Los dos candidatos a la presidencia podrían suponer un retroceso para la evolución económica y democrática del país andino, vistos sus programas y sus antecedentes.

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