Experiencias de una vida compartida …

Son dos años compartiendo pisos con estudiantes y la verdad es que como todos los que hemos vivido esto, la experiencia nos ha traido buenos y malos ratos. El hecho no es sólo compartir un piso sino que se comparte casi todo.Como en todas las casas compartidas habrán problemas de limpieza, de cocinas o de duchas. Sin embargo he de recononer que siempre o casi siempre uno lo puede pasar genial. Un año estuve compartiendo piso con asturianos y una venezolana, otro con un italiano y un asturiano, y este año con una portuguesa, cuatro italianas y dos españoles.La variedad de las nacionalidades es algo que hace aún más especial y enriquecedor el compartir piso.

Compartir un piso es una cosa, pero compartir piso con Erasmus es otra. Casi todos llegan o con la alegría en la cara o con el miedo detrás de la mirada. El comienzo casi siempre pasa tranquilamente, intentan hablar español aunque muchas veces el inglés ayude.Viene el momento de las preguntas: ¿Cómo puedo ir a Madrid? ¿Dónde se puede hacer la compra? ¿Cuánto cuestan los billetes de tren? etc.

Poco tiempo despues de la llegada es decir unas horas despues ya tienen sus planes hechos. En general existen asociaciones que organizan salidas y viajes para que los Erasmus puedan aprovechar y conocer la cuidad o el país. Entonces llega el momento de salir de fiesta!

Viene el momento de ver peliculas en español, ver la televisión española escuchar la radio. Pero a pesar de la rápida inmersión en la cultura del país, llega el momento de la nostalgia y eso es algo que le pasa a cualquiera. No a todo el mundo le ocurre al comienzo ni tampoco al final. Tampoco digo que uno está en un perpetuo y continuo spleen. Sin embargo llega ese momento en el que todos añoramos nuestro pasado. Ese pasado que hemos dejado unos días o unas semanas solamente atrás, viene y nos hace recordar lo bonito o lo feo que era entonces. El páis, la ciudad, los amigos, la familia, los novios, las costumbres, las comidas. Todo vuelve a nosotros, aunque seamos felices de habernos ido para descubrir un nuevo país.

Llega el momento de las llamadas perdidas para confirmar a las familias o amigos de que nos vamos a conectar en Skype o en MSN messenger. El momento de Facebook, de las fotos, de los moviles a 5 euros con tarjeta. Llega el momento de las tarjetas para llamar al extranjero desde los fijos, el momento de ir al locutorio.

Despues de la nostalgia viene porfin el momento de estudiar. ¡Estudiar! Las prácticas, las magistrales, trabajar en grupo, ir al rectorado para asegurarse de que se convalidarán todas las asignaturas al regresar al páis.

Todo intenso, todo nuevo, todo bello y al final pasaron los 5 o 9 meses de Erasmus y llega la hora de partir. Dejar otra vida atrás con la sonrisa y la mente llena de experiencias.

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